El aislamiento de los edificios, una característica fundamental e invisible

La arquitectura es una disciplina muy apreciada porque a lo largo de los siglos ha dado edificios de una enorme belleza. La imagen de los edificios se combina con la funcionalidad para crear espacios útiles.

Uno de los elementos que mejoran la funcionalidad de los edificios es el aislamiento; sin embargo, esta característica no es visible a simple vista. Pero ¿qué es exactamente el aislamiento de los edificios?

Qué es el aislamiento de los edificios y cuál es su importancia

El aislamiento de un edificio es la parte del mismo que sirve para que la vivienda no se vea afectada –o que, al menos, disminuya el impacto– por las condiciones ambientales y sonoras que hay en el exterior del inmueble. Dada su relevancia, existen empresas de la construcción como Ursa y otras similares que ponen su foco por completo en el aislamiento.

Gracias al aislamiento las casas pueden mantener una temperatura más regular durante todo el año. Así, las viviendas están más frescas durante los meses de calor, primavera y verano, y más cálidas durante los meses más fríos, los de otoño y, sobre todo, de invierno.

El aislamiento de los edificios es muy importante por varias razones. En primer lugar, por el mantenimiento homogéneo de la temperatura que ya se ha mencionado. Puesto que la temperatura se mantiene de manera más uniforme dentro del hogar, el gasto energético anual termina siendo menor, ya que las casas, los pisos, las oficinas se vuelven espacios de una gran eficiencia energética. Aunque tengas que encender el aire acondicionado en verano y la calefacción en invierno, estos aparatos no tendrán que estar a pleno rendimiento, por lo que el consumo de energía termina siendo mucho más bajo.

La eficiencia energética supone una serie de ventajas de gran relevancia. Por un lado, el gasto en energía –independientemente del tipo de energía que sea necesario para que las máquinas funcionen– será mucho menor que si la temperatura del inmueble sube o baja dependiendo del tipo mes del año en el que nos encontremos. Por otro lado, como el gasto energético es inferior, tendrás que pagar menos para mantener la temperatura en los niveles recomendados, lo que es una buena ayuda para la economía familiar. Además, los edificios de mejor aislamiento contribuyen a una mayor sostenibilidad del medio ambiente; menos consumo energético, menos contaminación.

También hay que tener en cuenta el aislamiento acústico, algo a lo que no se le suele prestar la suficiente atención. Al menos, no se valora un correcto aislamiento acústico hasta que se sufre en carne propia el problema del ensordecedor sonido exterior.

Tipos de aislamientos para edificios

En cuanto al tipo de materiales que se utilizan para crear las capas de aislamiento de los edificios, existen cuatro grupos principales.

  • Los aislantes de lanas minerales: se forman entrelazando filamentos. Su eficacia es de las más altas, por lo que este tipo de aislantes son los más comunes y eficientes. Tienen la ventaja de que dan un buen rendimiento tanto para el aislamiento térmico como el acústico. Cuenta con el plus de que es un material incombustible.
    Los aislantes sintéticos: el material de aislamiento más versátil y económico en relación calidad/precio que se fabrica actualmente, ofrecen su mejor rendimiento en el aislamiento térmico. Se obtienen a partir de los polímeros del petróleo y/o plástico reciclado.
  • Los aislantes naturales: se crean principalmente a través de materiales como el corcho o la celulosa, siendo utilizados para diferentes tipos de aislamientos.
  • Los paneles sándwich: este tipo de material supone una solución doble. Los paneles sándwich aíslan, a la vez que funcionan como cerramientos. Para su construcción se utilizan materiales como el acero perfilado, el poliuretano o las lanas de roca.

Aunque los materiales y el tipo de aislamiento son cuestiones más técnicas. Lo realmente importante es tener en cuenta que el aislamiento es un factor determinante a la hora de construir un edificio.

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