En Bélgica han restaurado una vieja capilla levantada en el año 1856 para transformarla en una escuela para niños con edades comprendidas entre los 12 y 18 años, una diseño clasicista por fuera pero dotado de gran modernidad en su interior.

A lo largo de la historia, en todo el mundo, se ha construido miles de capillas e iglesias que finalmente han quedado abandonadas por unos u otros motivos. Este tipo de construcciones, si no son mantenidas, acaban por derrumbarse, pero en los últimos años, una nueva tendencia se está extendiendo por todo el mundo, y no es otra que la de rehabilitarlas y utilizarlas para algo totalmente distinto de su objetivo original. En nuestro blog ya os hemos hablado en más de una vez de este tipo de reformas, como puede ser el caso de una iglesia en Chicago que se convirtió en una casa familiar muy lujosa o la de una iglesia holandesa que fue reformada para convertirla en una casa moderna. La cuestión es que con un poco de imaginación se le puede sacar mucho partido a todos estos edificios abandonados.

El último ejemplo de reutilización de construcciones religiosas es el caso que hoy os queremos presentar. Se trata de una capilla belga que fue reformada para convertirla en un colegio para los niños de la zona. Que mejor forma que destinar un viejo edificio para dar una mejor educación a los que deben ser el futuro de la humanidad.

Una capilla del año 1856

Escuela para niños en el interior de una capilla

La protagonista de la entrada que hoy publicamos, la podemos encontrar en Bélgica, más concretamente en la provincia occidental de Flandes. Se trata de una región agrícola donde en muchos casos el colegio es compartido por varias localidades de alrededor. Ante la necesidad de tener que construir una escuela para albergar a niños con edades comprendidas entre los 12 y los 18 años, se apostó por reutilizar la vieja capilla que llevaba años sin ser utilizada para darle un nuevo uso. Para lograr este objetivo, encargaron el proyecto al estudio de arquitectura holandés Architekten Cie con una premisa muy clara. Querían construir un colegio moderno pero sin que se tocara el aspecto actual de la fachada.

Pasillos de la capilla transformada en escuela para niños

Tras la reforma llevada a cabo, la vieja capilla se transformó en una escuela en la que nos encontramos instalaciones deportivas, centros de medio de comunicación, sala de reuniones y sin olvidarnos de las aulas donde los niños pueden aprender todo lo que los profesores les enseñen.

Cristales para la entrada de luz en la escuela para niños

Escuela para niños en Bélgica

Gran importancia a la luz natural

Uso de maderas nobles para la decoración interior de la escuela para niños en Bélgica

Como requisito imprescindible a la hora de llevar a cabo la reforma, se planteó el no tocar la estructura original, manteniéndola intacta, tal y como se levantó en 1856, año en el que fue inaugurada la capilla. Los arquitectos tuvieron esto en consideración, pero para dar mayor calidad al edificio y que este pareciera una escuela de verdad, se decantaron por el uso de maderas nobles para revestir tanto las paredes como el suelo del edificio. Este tipo de material, también sirvió para esconder todas las instalaciones antiestéticas como la instalación eléctrica o las tuberías, de ahí que no seamos capaces de ver ni un cable por todo el edificio.

Taquillas para los niños en esta escuela de Bélgica

También le dieron mucho peso a la entrada de luz natural a las distintas aulas, ya que opinaban que para un buen rendimiento de los alumnos, era primordial que estos pudieran disfrutar de la mayor cantidad de luz de sol posible. Para conseguir esto, utilizaron las ventanas circulares situadas en lo alto de la capilla, junto con una estructura de ventanas colocadas hacia arriba que ayuda a la fragmentación de la luz que entra y la reparte por cada una de las distintas salar que forman parte del colegio, una técnica que está inspirada en la obra de Salvador Dalí, “Galatea of the Spheres”.

Ventanas redondas por donde pasa la luz a la escuela

Hall de la escuela para niños en Bélgica

A pesar de la reforma llevada a cabo en su interior, el equipo intentar no tocar mucho la estructura interna, de ahí que el hall de entrada nos siga recordando al de una capilla tradicional, a pesar de haber recubierto las paredes con madera.

Columna original de la capilla

Ventanas en los techos para permitir la entrada de luz a la capilla

En la foto superior, podemos ver como en los techos de las aulas nos encontramos ventanas que ayudan a la entrada de luz en ellas, por medio del sistema de fragmentación que hemos comentado anteriormente.

Una de las aulas en el interior de la escuela para niños en Bélgica

Como hemos podido ver a lo largo de esta entrada, se trata de un diseño modernista en el que las maderas nobles han jugado un gran papel, pero se queda lejos de otros conceptos, como por ejemplo, el caso de un colegio en Japón que fue diseñado para acumular grandes charcos de agua en su interior cuando llueve, para que de esta forma, los niños puedan jugar con ellos sin miedo a ser regañados, algo impensable en la mayoría de colegios del resto del mundo.

¿Qué opináis de esta forma de rehabilitar viejos edificios eclesiásticos? ¿Serías capaz de vivir en uno de ellos sabiendo que ahí se han celebrado cantidad de ritos religiosos o no serías capaz de conciliar el sueño? Si tienes algo que compartir con todos nosotros, no lo demores y hazlo. Todo el mundo estamos esperando tus comentarios.

Todas las imágenes de este post han sido sacadas de la web oficial del estudio de arquitectura.

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