Cuando hablamos de la construcción de grandes superficies, ya sea almacenes, centros comerciales o naves, los primeros conceptos que se plantean son diseño y funcionalidad. Otro elemento clave es la seguridad y en ello juega un papel primordial la calidad de los materiales. En la construcción, fundamentalmente en los ámbitos de las grandes estructuras, no cabe asumir riesgos. Han de ser construcciones fiables, que hagan frente al paso del tiempo y a las condiciones externas con total garantía.

Propiedades de los materiales

A la hora de elegir los materiales para la construcción, hay que prestar atención a sus cualidades y propiedades físicas.

  • Elasticidad: capacidad de sufrir deformaciones por la acción de fuerzas exteriores y de volver posteriormente a su estado original
  • Plasticidad: capacidad de deformación irreversible
  • Densidad: relación entre masa y volumen
  • Higroscopicidad: propiedad para absorber agua
  • Conductividad térmica: capacidad para permitir el paso de calor
  • Capacidad de aislamiento acústico y térmico
  • Resistencia mecánica: capacidad de los materiales para soportar movimientos de tracción, flexión, torsión y compresión
  • Cualidades ignífugas: resistencia al fuego y al calor

Todas estas propiedades serán determinantes para la elección de los materiales. El principal objetivo de las construcciones es que perduren en el tiempo conservando al máximo sus propiedades, por eso es recomendable huir de los planteamientos que solo estiman el ahorro.

Hoy por hoy, los principales materiales para la construcción siguen siendo el cemento y el acero, pero el futuro apunta hacia productos más eficientes desde el punto de vista energético. Existen ya alternativas al ladrillo tradicional, biohormigón capaz de autorrepararse, tejas fotovoltaicas  y paneles de fibra de vidrio para cerramientos y cubiertas. Aunque el uso de estos y otros materiales ecológicos está todavía muy poco extendido, empieza a estar sobre la mesa en los despachos de arquitectos.

Naves industriales

La construcción de naves industriales también sigue unos patrones estrictos de seguridad y resistencia. Son construcciones espaciosas sin apoyos en las zonas intermedias, que han de permitir la facilidad de movimientos en los procesos de carga y descarga.

El proceso de construcción de una nave industrial depende de varios factores. El primero, el uso: dependiendo del tipo de actividad que se vaya a desarrollar, habrá que utilizar unos materiales u otros. Todo está establecido y regulado por la legislación y se ha de conocer antes de dar los primeros pasos. La actividad será también determinante para fijar las dimensiones de la nave. Algunas cadenas de producción exigen longitudes especiales.

El emplazamiento también jugará un papel importante, así como el calendario previsto para el inicio de la actividad. Algunas estructuras requieren para su construcción más tiempo que otras, y ese es un elemento a tener muy en cuenta a la hora de planificar.

En función de los materiales, las naves industriales se clasifican de la siguiente manera:

  • Naves con estructura de acero: se construyen de forma rápida y permiten conseguir espacios libres de pilares interiores. Eso crean facilidad de movimiento y aumenta la sensación de luminosidad.
  • Naves de hormigón prefabricado: se levantan con mucha facilidad, pero no pueden dotarse de demasiada altura. Eso limita las condiciones de luminosidad.
  • Naves de hormigón “in situ”: son las estructuras más económicas, permiten colocar diversos niveles dentro de la misma planta pero son las menos favorables desde el punto de vista de la luminosidad.
  • Naves mixtas: combinan acero y hormigón, lo que proporcionar una enorme versatilidad al producto final. Permite construir geometrías diversas.

Fases de construcción de una nave industrial

La construcción de un espacio destinado a la industrial ha se seguir 4 pasos diferenciados:

  • Acondicionamiento del solar y cimentación

El primer paso consisten en desbrozar y allanar complemente la superficie destinada a la construcción, así como las superficies contiguas. Esto permitirá preparar el terreno para el siguiente proceso: la cimentación.

Cada terreno requerirá una actuación diferenciada pero, por lo general, el procedimiento consiste en abrir riostras y zapatas sobre las que se colocarán las estructuras de hormigón, o bien de acero coarrugado y hormigón. Esta mezcla de materiales servirá para construir una base sólida, que permita soportar el peso de la toda la estructura.

  • Levantamiento de la estructura

El esqueleto de la nave está formado por vigas de acero que siguen una estricta distribución estratégica. De ella dependerá el sostén de todo la edificación. Las vigas han de aguantarse sin estructuras de apoyo interiores, lo que obliga a un planteamiento y ejecución rigurosos.

  • Cerramiento

Una vez construido el esqueleto, se procederá al cerramiento de la nave. Los materiales pueden ser diversos: desde paneles o bloques de hormigón, hasta paredes tipo sándwich (compuesta de lana de roca, PIR, PLUS, etc). Habrá que dejar abiertos los huecos para ventanas y puertas.

  • Cubierta

La fase final consiste en la colocación de la cubierta, que puede estar construida con simple acero galvanizado o bien estructuras más completas, que incluyen varias capas de chapa y material aislante. El procedimiento es bastante rápido, porque se trabaja con elementos prefabricados.

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