Si hace unos días visitaba España Jacques Hergoz, también ha pasado por la capital española Norman Foster. Este último, con motivo de la exposición Futuros Comunes que podemos ver en la Fundación Telefónica, comisariada por José Fernandez-Galiano. Permanecerá en Madrid hasta el 6 de febrero de 2018.

Mirar al pasado para comprender sus obras

Norman Foster ha dado su definición a esta exposición: “(…) Muestra el otro lado de los proyectos que me motivan, aquellos más pequeños que pueden marcar una gran diferencia (…)” Quiero resaltar esta frase porque es la que mejor puede definir al arquitecto; no por los proyectos pequeños, sino por los pequeños detalles, en ellos es donde Lord Foster confiere a sus obras la gran diferencia. Mirar a su pasado es la mejor idea para verlo.

El arquitecto tiene unos orígenes muy humildes y pertenece a esa generación que tuvo que ganárselo. Compatibilizó trabajos, participó en concursos de dibujo y hasta llegó a hacer trabajos de carga y descarga para poder financiarse sus estudios; primero en la Universidad de Manchester y luego, con una beca, en la Universidad de Yale.

Unos inicios enfocados hacia familiares

En los inicios de Foster en la profesión, las primeras obras fueron encargadas por conocidos y familiares de sus socios en el Team4: Richard RogersSu Brumwelly Wendy Cheesman. Los cuatro construyeron varias viviendas unifamiliares, incluida la JaffeHouse, elegida por Kubrick para rodar partes de la Naranja Mecánica.

El Team4 se disolvió a los cuatro años. Entonces, Norman y Wendy fundaron su propio estudio: Foster y Asociados. La sequía laboral les duró 18 meses, el drama se cernía para los impacientes jóvenes. Cuando estaban a punto de abandonar Reino Unido, apareció el escandinavo Fred Olsen y llegaron a un acuerdo para realizar el Edificio de servicios Fred Olsen. Un edificio que aunaba los dos mundos de la compañía, el de los administrativos con el de los cargadores. Nunca antes Fred Olsen había tenido a toda su plantilla bajo el mismo techo, toda una vuelta de tuerca en la época, un ejemplo de los detalles de Foster.

Este edificio que lamentablemente ya no podemos disfrutar, ya que la vida de los puertos es muy trepidante, lanzó la carrera de Norman Foster. Después de éste vinieron en Reino Unido una serie de edificios que forjaron su carrera: Las oficinas de IBM en Cosham, las oficinas de la aseguradora Willis Faber & Dumas en Ipswich y el Centro para las Artes Sainsbury en Norwich.

La carrera de Norman Foster ha sido muy prolífica, mucho y seguiremos contando sus hazañas. Pero más importante que la cantidad podemos decir que sus edificios han sabido introducirse en el urbanismo y sobre todo en las personas.

Fuente: La web de la cultura

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