Claves para diseñar una vivienda sostenible

Desde hace años, la sostenibilidad y el medio ambiente vienen siendo una de las principales preocupaciones del mundo en general. Cada vez estamos más concienciados de la importancia que tiene el cuidar de nuestro planeta. Esta situación se ha extrapolado a muchos sectores de la sociedad, como es la arquitectura. De esta forma, no es de extrañar que cada vez sea más habitual apostar por el diseño de una vivienda sostenible.

Como explica David Ceballos, CEO de CyberHut, la vivienda de la nueva era diseñada para resolver los problemas y retos que se afrontarán en un futuro no tan lejano: “El cuidado del medio ambiente está en nuestras manos y elegir una vivienda sostenible es otra forma de ser menos contaminantes, sin la necesidad de perder todas las comodidades de nuestro hogar”.

Ahora bien, ¿sabemos cómo diseñar una vivienda sostenible y que esta se adapte a nuestro estilo de vida? Desde CyberHut comparten algunas claves que pueden ser de gran utilidad.

Desde los cimientos

Una vivienda sostenible lo es ya desde los materiales con los que se construye. No solo deben ser no contaminantes, sino que también es importante que sean reciclables, reparables y duraderos, lo que ayudará también a cumplir con criterios de economía circular y disminuirá el impacto medioambiental presente y futuro de la vivienda. Gracias a los últimos avances tecnológicos se han podido desarrollar nuevos materiales innovadores, como el plástico reciclado mediante impresoras 3D que utiliza CyberHut.

Autosuficiente y con energía limpia

Otro punto clave será reducir el consumo de energía lo máximo posible y optar por energías renovables. Son muchos los sistemas que se pueden implementar en la vivienda para generar energía verde, como sistemas de geotermia, que aprovechan la temperatura del subsuelo bajo la casa; energía termosolar, que puede confundirse con la fotovoltaica por utilizar placas similares en tejados y cubiertas, pero en este caso están llenas de un líquido que se calentará gracias a la exposición al solo sistemas de generación de energía por biomasa, especialmente utilizado en calderas de pellets. Entre los sistemas más comunes se encuentran las placas solares de alto rendimiento, con las que la vivienda ni siquiera necesita estar conectada a la red eléctrica tradicional, por lo que además de no contaminar puede ubicarse hasta en los lugares más remotos.

Reutilización del agua

Actualmente, un 40% de la población mundial sufre escasez de agua, y más del 80% de las aguas residuales de la actividad humana acaban contaminando el entorno al vertirse en ríos y mares sin ningún tratamiento. Para cambiar esta situación es necesario hacer un consumo responsable del agua, algo a lo que podemos contribuir con pequeños a hábitos diarios como duchas más cortas o regar las plantas por la noche, y también implementando electrodomésticos eficientes en el hogar. También se pueden incorporar sistemas en la vivienda de reutilización del agua, según explica Ceballos: “Por ejemplo, las viviendas CyberHut captan y almacenan el agua de lluvia y la humedad relativa para su uso diario, además de reutilizar el agua de la ducha y el lavabo para funciones de regadío, aprovechando al máximo los recursos”.

Mejor aislamiento, más eficientes

Para reducir el consumo de recursos y el impacto de la vivienda en el medio ambiente es clave contar con un buen aislamiento. Esto permite no desperdiciar la energía, de modo que se necesitará mucha menos para poder calentar la vivienda, uno de los factores que más energía consumen en el hogar, y por lo tanto será más sencillo que esta sea autosuficiente o dependa únicamente de energías verdes. Este aislamiento está presente tanto en las paredes y fachadas de la vivienda como en el suelo y, en especial, en ventanas y puertas, para no perder temperatura en ningún punto. Y, además de contaminar menos, este tipo de viviendas más eficientes permiten ahorrar en las facturas.

Aprovechar los residuos orgánicos

Reutilizar es uno de los verbos más usados a la hora de definir la sostenibilidad, y se puede aplicar también a los residuos orgánicos. Mediante un sistema de compostaje, podemos aprovechar estos residuos para generar un abono natural para plantas y huertas. De esta forma, reducimos la cantidad de residuos que genera nuestro día a día en la vivienda, y por lo tanto se minimiza también el impacto en vertederos e incineradoras. Además, al utilizar en nuestros cultivos este abono natural, se reduce también el uso de pesticidas.

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