La compra de una vivienda es, sin lugar a dudas, una de las mayores inversiones que puede llevar a cabo una persona a lo largo de toda su vida. Es por este motivo por el que antes de lanzarse con la primera vivienda que haya llamado la atención hay que tener en cuenta una serie de cuestiones en mente para garantizar siempre la elección más acertada. Uno de los puntos clave será el de los seguros de hogar para poder estar tranquilos antes cualquier imprevisto pero, ¿en qué más se debe pensar?

  1. Seguro para proteger tu casa. El seguro más completo para proteger tu hogar de imprevistos existe y está al alcance de cualquiera. Tan solo hay que echar un vistazo por Internet para ver que esto es así y, además, como ya se comentó es uno de los puntos principales en los que siempre hay que pensar ya que no sólo se tratará de la inversión económica que se hace, al final esa casa se convierte en una vivienda que habitan las personas a quienes más se quiere así que el mirar por la seguridad de la misma ha de estar siempre de lo primero de la lista.
  2. Necesidades reales. Hay casas que llaman mucho la atención por su estética, el vecindario o por la zona en la que se encuentran pero hay que tener en cuenta las necesidades reales que se van a tener para que esa casa sea la correcta. Si se tiene familia, por ejemplo, no estará de más el asegurar colegios y parques por la zona. Igualmente, conviene que esté bien conectada con el transporte público y que cuente con opciones de ocio y supermercados en los alrededores. Si la casa es muy pequeña o muy grande para lo que se precisa es algo que se acabará por notar antes o después. A veces merece la pena invertir un poco más para que ese hogar sea el acertado y no arrepentirse después.
  3. Estado de cargas. Nos referimos al hecho de que algunas viviendas pueden venir con impagos bajo el brazo en forma de una hipoteca o de una derrama sustancial. Mejor tener esta información de antemano para saber si interesa o no y hacer cuentas del dinero extra que puede suponer. En esta línea también hay que darle una vuelta a la elección entre casa nueva y casa de segunda mano. La vivienda de segunda mano puede ser muy atractiva por varios factores, entre los que se incluye el precio, pero hay que contemplar que puede requerir de una reforma. No está de más el que un experto analice este hecho y que, ya de paso, aclare si se va a necesitar algo más (como cambiar tuberías o similar) Una vez que se sepa a cuánto asciende la factura se puede comparar entre una vivienda nueva y una que no lo sea.
  4. Verificar escrituras. Al final ésta es la única manera de poder pasar la propiedad de un inmueble y, por supuesto, es algo que solicitan desde los mismos bancos en cuanto que se acude a ellos para una hipoteca.
  5. Mantenimiento. Algunas viviendas (sobretodo las de obra nueva) cuentan con una serie de espacios comunes en forma de piscina, spa, gimnasio, parque, trasteros o parking y todo eso está muy bien y, sin lugar a dudas, les aporta un valor añadido que se pagará en el mismo precio de compra pero tampoco hay que olvidar que esto mismo requiere de un mantenimiento por lo que la cuota mensual a pagar por los propietarios puede ser elevada. Como se tratará de un coste fijo es mejor pedir esta información para poder hacer cálculos más acertados.
  6. Posibilidades. Lo ideal es no gastarse más de un 30% de los ingresos mensuales de una unidad familiar en pagar la hipoteca. Por encima de este porcentaje se corre el riesgo de tener meses más difíciles de afrontar.
  7. Comparar. Una vez que se sepa la zona en la que se quiere vivir no está de más el echar un vistazo por los alrededores para saber qué otras ofertas están en el mercado. Es un momento en el que hay que tener un poco de paciencia y echarle horas pero no hay que perder de vista que se trata de una inversión a largo plazo y de que esto merece la pena.
  8. Vecindario. Hay algunas zonas que cuentan con casas muy recientes y que, por lo tanto, no les ha dado tiempo a desarrollar mucho en los alrededores. Puede ser una ventaja porque los precios también suelen ser algo más bajos, lo único que hay que hacer es informarse sobre los planes de futuro, quizás merezca la pena la espera.
  9. Paciencia y regateo. Las ofertas no siempre son cerradas y hay ocasiones en las que se puede jugar un poco con el precio. Serán momentos de estrés, máxime cuando la casa es la soñada, pero aquí hay que armarse de paciencia, es un paso clave.
  10. Asesoramiento profesional. Puede ser un gasto extra pero sino se tienen muchas nociones sobre viviendas o sobre hipotecas también puede venir bien para saber qué paso dar.

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