El confinamiento al que estamos sometidos por culpa del Covid-19, está provocando que tengamos que pasar una mayor cantidad de tiempo en nuestros hogares. Esta situación está provocando que tomemos mayor consciencia del espacio donde vivimos. La construcción del mismo puede influir mucho en nuestro ánimo, a la ve que nos puede ayudar a regenerar y a reforzar nuestro sistema inmunológico.

Nuestra casa debería ser algo más que un simple lugar que nos ofrece cobijo y nos reguarda de las inclemencias climáticas Debería ser un espacio personal que potencia nuestra salud y nuestro bienestar físico y psíquico en un marco de salud global.

La vivienda saludable es aquella que no ofrece ningún efecto negativo sobre la salud de sus habitantes, y tampoco para el medio ambiente. Se trata de un espacio que nos aporta confort, relajación y que nos ayuda a realizar la reconexión y regeneración diaria a nuestro cuerpo y mente.

Los profesionales que han proyectado y han construido viviendas en nuestro país en las últimas décadas no han seguido criterios que optimicen la calidad de los hogares. En España se ha construido mucho sin ningún criterio de bioconstrucción o de ahorro energético.

Biología del hábitat

En muchas ocasiones el ambiente interior de nuestras viviendas puede llegar a ser más tóxico que el exterior a causa de compuestos orgánicos volátiles, pinturas acrílicas, plásticos, radiaciones electrónicas, falta de luz y ventilación, etc. Para evitar minar nuestra salud podemos adoptar diferentes medidas. Es importante garantizar un intercambio mínimo de aire limpio durante las 24 horas del día, evitar la formación de moho, la contaminación microbiana y potenciar la iluminación natural. Debemos dar a los materiales y al ambiente interior la importancia que se merece y utilizarlos en nuestro beneficio. Lo importante es prevenir cualquier situación que pueda afectar a nuestro sistema inmune.

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Desgraciadamente, la realidad es que la gran mayoría de edificios de nueva construcción o de reciente reforma en nuestro país no responden a los requisitos básicos de salud e higiene.

La compañía especializada en construcción pasiva industrializada ARQUIMA utiliza materiales saludables y con propiedades higroscópicas. Entre éstos se incluyen muchos componentes recomendados para la bioconstrucción tales como la madera, las fibras naturales, los morteros de cal, evitando acabados cubiertos con barnices o productos sintéticos.

El equipo de ARQUIMA es consciente del problema que suponen los interiores mal ventilados y compuestos por materiales tóxicos, por eso construye hogares saludables en los que el bienestar de las personas es prioritario y lo hace a través de materiales naturales sin transformar, presentes en la naturaleza y que forman parte de nuestra tradición, por sus cualidades biológicas y por su inocuidad ambiental.

Los interiorismos cuidados también producen impactos positivos para la salud, proporcionan confort y transmiten sensación de bienestar.

El Nuevo Código Técnico de la Edificación (CTE), aprobado el 20 de Diciembre de 2019 y publicado en el BOE el 27 de Diciembre, obliga a que a partir del 1 de enero de 2021, a nivel europeo,  todos los edificios de nueva construcción, tanto públicos como privados, sean de Consumo de Energía Casi Nulo (nZEB). Un Edificio de Consumo Casi Nulo de energía es lo más parecido a un edificio diseñado y construido bajo los criterios del estándar Passivhaus y en eso se basa el documento básico de Ahorro de Energía del Nuevo Código Técnico de la Edificación (CTE).

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