El aluminio, gran aliado para iluminar la Navidad

La Navidad es una época en la que, tanto los hogares como las calles de las ciudades, se engalanan de luces y elementos decorativos. Entre todos estos elementos, el alumbrado navideño es el que más suele llamar la atención. Aunque las luce son las grandes protagonistas, existe otro elemento que forma parte de esas estructuras y que suele pasar desapercibido. Nos estamos refiriendo al aluminio, un material que cada vez es más demandado para fabricar esas estructuras.

Este “gran anónimo” de muchas de las luces de navidad es el aliado favorito de varios estudios de arquitectura que se encargan de diseñar este tipo de proyectos. Algunos ejemplos de ello los tenemos en el estudio de arquitectura Sebastián Arquitectos. Entre las muchas tipologías de trabajos por las que destaca este estudio, están sus obras de iluminación navideña; algunas de ellas estructuras arquitectónicas de no poca complejidad, como el BAUMhaus que cada Navidad desde 2019 ilumina la Plaza del Cardenal Cisneros, una de las puertas de Madrid ubicada en la Ciudad Universitaria.

Un árbol con el que se conmemoraba el centenario del nacimiento de la Bauhaus con un diseño que bebe de los trazos expresionistas de Feininger o Larionov. Un árbol de metálicas geometrías cristalinas bautizado BAUM(árbol en alemán)Haus, con una forma que recoge la fuerza de lo inédito, del icono, y que funciona tanto de noche como de día.

Otra obra, más reciente y de gran impacto para aquel que la observa, es el proyecto Estrellas que por segundo año consecutivo ilumina El Paseo de la Independencia de la ciudad de Zaragoza. Las figuras de las que parte el diseño de este proyecto son las estrellas. Estas quedan fragmentadas, convirtiendo cada una de sus puntas en piezas triangulares independientes que al iluminarse quedan suspendidos en el cielo. “Esos pedazos de estrellas quieren ser un homenaje a las víctimas mortales de la Covid-19, a todos aquellos que ya no podrán pasar la Navidad con nosotros”, explican desde el estudio.

Sergio Sebastián Franco, director de Sebastián Arquitectos, afirma que se decantaron por el aluminio como material para las estructuras de estos diseños luminoso por múltiples motivos. Destaca el director, entre otros, las infinitas posibilidades que proporciona el aluminio para los diseños, señalando que “podríamos decir que el paso de los trazos dibujados al perfil de aluminio es casi inmediato, por lo que la solución pensada en fases de diseño es prácticamente -y por arte de magia- el producto final. La versatilidad de las secciones de aluminio y su capacidad de plegado y doblado tridimensional mediante CNC nos permite idear cualquier tipo de geometría sin apenas límites”.

aluminio navidad 1

Otro motivo fundamental que aduce es el de su ligereza, “dado que se trata de estructuras en las que se intenta minimizar el peso y el impacto visual de la estructura”, con lo que no es necesario un alto volumen de material para crear las estructuras proyectadas. Además, añade, “la superficie brillante y especular contribuye a reflejar las fuentes luminosas, a la vez que el cielo de día, por lo que las secciones resistentes tienen una menor carga visual”. 

“La ligereza”, indica Franco, “sumada a la resistencia que permite en perfiles, hace que sea el material óptimo para generar todos los motivos decorativos planos y espaciales sobre los que se puede fijar posteriormente los sistemas de iluminación”. Pero no solo eso, pues resalta que “asimismo, su capacidad de reflexión de la luz en los acabados pulidos produce un efecto de amplificación de la intensidad visual luminosa del motivo”. 

Desde Sebastián Arquitectos agregan que además de todo lo expuesto, y mediante el uso de secciones adecuadas, “hemos logrado que el aluminio llegue a reflejar casi por triplicado la fuente luminosa, lo cual contribuye no sólo a una mayor eficiencia energética, sino que además hace que, a largas distancias, como es el caso de algunos espacios públicos, las fuentes de luz lejanas se aprecien con la misma intensidad que las cercanas”.

Los motivos que avalan esta decisión no son pocos, ya que a esas razones suman que “el buen comportamiento a la intemperie y la capacidad de puesta en obra en piezas también es fundamental, dado que el aluminio facilita las labores de montaje, desmontaje, almacenamiento y mantenimiento”. Según cuentan desde Sebastián Arquitectos, año a año el BAUMhaus es todo un reto para los instaladores por su diseño, ya que se necesitan 8 trailers y 5 días de montaje in situ, lo que lo convierten en una de las instalaciones más sofisticadas que se han realizado en la capital. “A pesar del transcurso de los años, y de la complejidad de los procesos de instalación y desmontaje de este proyecto, el aluminio los soporta y se mantiene íntegro. Su resistencia y durabilidad hacen que se comporte perfectamente y que sean muy escasos los elementos a sustituir, normalmente por causas atribuibles al transporte”, ha señalado Sergio Sebastián Franco.

“Para su elaboración se ha empleado tanto aluminio primario como aluminio reciclado, y nos congratula mucho saber que, cuando dejen de usarse en estas instalaciones navideñas que ahora se emplean, puedan tener otra vida u otro fin, sin agotar su ciclo de utilidad”, agrega el director de este estudio.

El secretario general de AEA, Jon de Olabarria, indica que “este es tan solo un ejemplo más de las múltiples e infinitas derivas que está experimentando el aluminio. La presencia cada vez mayor de este material en nuestra cotidianeidad hace que muchas veces nos pase desapercibido. Lo que no debemos olvidar es que estas son buenas noticias, porque nos habla de un modelo productivo y económico que apuesta por materiales sostenibles, duraderos, reciclables, así como por la Economía Circular”. Un material 100% reciclable infinitas veces que, para este proceso, solo necesita emplear un 5% de la energía necesaria para la producción de aluminio primario, “lo que se traduce en que reciclar aluminio sale a mucha mejor cuenta para el medio ambiente que producirlo por vez primera”, ha señalado de Olabarria.

Los promotores de estas obras han sido el Ayuntamiento de Madrid y el Ayuntamiento de Zaragoza (Área de Infraestructuras) respectivamente. 

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