La pandemia provocada por el coronavirus ha hecho que millones de personas en todo el mundo tengan que estar encerradas en sus casas. En España, más de 46 millones de personas estuvieron confinadas más de dos meses seguidos y, pasando tanto tiempo en casa, se han empezado a cuestionar su estilo de vida y las características de las viviendas

Se ha comprobado más que nunca la importancia de sentirse bien en el hogar, no solo en cuanto a mobiliario o a decoración, también respecto al espacio. Muchas familias se han dado cuenta de que necesitan una cocina más funcional, que un jardín sería un elemento imprescindible, que necesitan espacio para hacer ejercicio o para trabajar y que las terrazas estaban infravaloradas. Por todo esto, la arquitectura pos-COVID va a cambiar los proyectos de viviendas para intentar adaptar las casas a la nueva normalidad y a las necesidades de la gente.

Cómo va a ser la arquitectura pos-COVID

arquitectura pos covid

Todos estos planteamientos van a hacer que la arquitectura pos-COVID cambie, no de manera radical en un corto periodo de tiempo, pero si adaptándose poco a poco a lo que la gente quiere ahora.

Tal y como nos comentan desde Grupomaq, una empresa relacionada con el mundo de la construcción, los espacios serán más amplios y abiertos para que las familias tengan espacio suficiente y se puedan mantener las distancias. También se incluirán nuevas estancias que antes no eran necesarias, principalmente despachos adaptados al teletrabajo: habitación bien iluminada y ventilada, mobiliario de oficina destinado a pasar muchas horas, equipos y tecnología a la última… Las personas valoran más su tiempo libre y quieren sus casas adaptadas a sus aficiones. Los amantes de la cocina darán prioridad a sus electrodomésticos y los deportistas necesitarán un espacio con los elementos para practicar su actividad favorita.

Los hogares serán funcionales y polivalentes para compatibilizar la vida familiar, el trabajo, el descanso, el ocio y la vida social. La arquitectura pos-COVID será más flexible, más limpia y más resiliente.

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Además, las viviendas también incluirán espacios exteriores. Desde terrazas y balcones, hasta jardines y espacios privados. Todo combinado con zonas compartidas con el resto de la comunidad que estén adaptadas a las medidas higiénico sanitarias: piscinas, pistas de deporte, parques infantiles, etc. Dentro del mismo recinto y similares a las urbanizaciones que ya abundan en las periferias de las grandes ciudades.

Qué ha echado en falta la gente es sus casas durante el confinamiento

La mayoría de la gente vive en pisos más bien pequeños y en edificios con muchas otras viviendas. Obviamente, lo que más se ha echado en falta durante el confinamiento es el espacio. Familias de 5, 6 y incluso más personas compartiendo 90 metros cuadrados o menos es francamente difícil.

La falta de espacio hace imposible que las estancias sean versátiles. Los despachos han invadido los salones y los comedores, los hermanos han tenido que turnarse para hacer los deberes y los padres han tenido que trabajar a la vez que supervisaban y ayudaban a sus hijos. Muchos se han dado cuenta de lo útil que puede llegar a ser un despacho independiente ahora que el teletrabajo parece que ha llegado para quedarse.

Además, la imposibilidad de salir a la calle ha evidenciado más que nunca la necesidad de desconectar al aire libre. Lo más habitual ha sido echar de menos tener una terraza amplia donde sentarse a respirar aire fresco, aunque solo fuese un pequeño balcón o un piso exterior para dejar de tener horribles vistas a un patio. Otros sueñan con tener su propio jardín donde los niños puedan correr y los adultos puedan estirar las piernas con la tranquilidad de estar en casa.

A todo esto, se le pueden sumar estancias extras y otros ‘caprichos’ como espacio para hacer ejercicio o un gimnasio, una cocina útil con un horno de alta gama para hornear todos esos panes y bizcochos y algún que otro cuarto de baño para evitar las aglomeraciones.

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La ubicación es otro de los dilemas que se plantean. Con el teletrabajo en marcha, vivir cerca del trabajo ya no es tan importante y la gente se plantea mudarse a pueblos con menos población y más cerca de la naturaleza.

Las personas discapacitadas o con movilidad reducida han sufrido aún más el confinamiento, también las personas mayores. La pandemia ha hecho que centros donde realizaban actividades se cerraban y que en sus casas era imposible tener una vida adaptada.

La industria de la construcción en la arquitectura pos-COVID

Las empresas de construcción se van a ver inmersas en una serie de cambios para adaptarse a todas estas necesidades. Los proyectos deberán ser más sostenibles y con plazos más cortos. Así como los diseños deberá incluir todas las estancias y los espacios que la gente va a ir demandando, de los que ya hemos hablado.

Dado que las viviendas actuales no están pensadas para estar confinados mucho tiempo, las construcciones serán más amplias y con mejor ventilación e iluminación. Además, se seguirá apostando por la adaptabilidad y accesibilidad, la gran olvidada en los proyectos urbanísticos y que más que una necesidad es todo un derecho de las personas mayores y con movilidad reducida.

Y todo esto será posible con la cooperación de las administraciones nacionales y locales. No solo para construir nuevas viviendas, sino para rehabilitar las ya construidas.

La arquitectura pos-COVID debe estar enfocada al bienestar de las personas y al envejecimiento de la población, viviendas que se adapten a las diferentes circunstancias de la vida independientemente de las capacidades de las personas. Se necesitan hogares para siempre, una inversión que sea útil para toda la vida.

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