La arquitectura contemporánea está recuperando el vínculo entre las personas y la naturaleza tras décadas en las que el crecimiento urbano se desarrolló de espaldas al entorno natural. La incorporación de vegetación, el uso de materiales sostenibles y el diseño de espacios orientados al bienestar de sus habitantes se han consolidado como algunas de las principales tendencias del sector.
Un ejemplo de esta filosofía se encuentra en Jardim da Glória, un exclusivo complejo residencial ubicado en el histórico barrio de Graça, en Lisboa, donde el concepto de biofilia —la integración de la naturaleza en la arquitectura para reforzar la conexión entre las personas y su entorno— ha guiado el desarrollo de todo el proyecto.
Para hacer realidad esta propuesta, el estudio de arquitectura portugués ARX ha confiado en las soluciones constructivas de MOSO® Bamboo, empresa especializada en el desarrollo de productos de bambú sostenibles y de altas prestaciones. Sus vigas para exteriores se integran en la identidad arquitectónica del complejo, concebido como un refugio urbano en el que conviven diseño contemporáneo, sostenibilidad y naturaleza.
El proyecto ha sido desarrollado conjuntamente por los arquitectos de ARX, los paisajistas de NPK y las promotoras Stone Capital, Realmur y Estrela da Memória, con el objetivo de crear un espacio residencial que combine las ventajas de la vida en la ciudad con un ambiente de calma y una estrecha conexión con el entorno natural.
Según explica Pedro Neto, Regional Sales Manager de MOSO® Bamboo, «la biofilia ha dejado de ser una simple tendencia para convertirse en una nueva forma de concebir la arquitectura. Cada vez más proyectos apuestan por crear espacios que favorezcan el bienestar de las personas mediante el empleo de materiales naturales y soluciones sostenibles».
Un complejo residencial pensado para desconectar sin salir de la ciudad
Situado en una de las colinas más altas de Lisboa, Jardim da Glória reúne cinco edificios residenciales y 40 viviendas distribuídas en torno a un amplio espacio ajardinado concebido como un auténtico refugio urbano. Huertos comunitarios, jardines, zonas infantiles, spa, piscina y abundante vegetación conforman un entorno donde el ruido de la ciudad queda en un segundo plano y la naturaleza pasa a formar parte de la experiencia cotidiana de quienes viven allí.
Pero el concepto biofílico no termina en el exterior. Los arquitectos han querido trasladar esa misma sensación de calma al propio edificio mediante una cuidada selección de materiales naturales. Las vigas para exteriores de MOSO® Bamboo, presentes en fachadas y barandillas, prolongan visualmente el paisaje hacia la arquitectura y refuerzan la identidad del conjunto.
Cuando la sostenibilidad también responde a las mayores exigencias técnicas
El planteamiento arquitectónico de Jardim da Glória exigía que cada uno de los materiales contribuyera a reforzar esa conexión con la naturaleza sin comprometer aspectos fundamentales como la seguridad, la durabilidad o el mantenimiento. En ese contexto, el bambú se convirtió en una alternativa capaz de responder simultáneamente a todos estos requisitos.
Aunque en un primer momento el proyecto contemplaba el uso de madera de coníferas para las fachadas y las barandillas, la necesidad de cumplir con una clasificación de reacción al fuego B-s1,d0 llevó al estudio ARX a replantear esta solución y buscar un material que ofreciera mayores prestaciones sin alterar la identidad arquitectónica del conjunto. Fue entonces cuando el equipo contactó con MOSO® Bamboo. “La sostenibilidad fue uno de los factores que despertó el interés de los arquitectos, pero no el único”, explica Neto. “Necesitaban un material capaz de cumplir con exigencias técnicas muy elevadas y, al mismo tiempo, mantener la calidez y la naturalidad que definían todo el proyecto. El bambú permitió dar respuesta a ambas necesidades”.
Las vigas empleadas en Jardim da Glória se fabrican a partir de bambú Moso, una de las especies de crecimiento más rápido del planeta. Mediante un proceso de tratamiento térmico a alta temperatura y compactación de alta densidad, el material adquiere una extraordinaria estabilidad dimensional y una resistencia que le permite afrontar con garantías aplicaciones exteriores de larga duración. A diferencia de otras soluciones convencionales, este proceso elimina la necesidad de incorporar fungicidas u otros aditivos químicos para proteger el material frente a agentes externos, reduciendo al mismo tiempo las necesidades de mantenimiento a lo largo de su vida útil.
Un material que amplía la libertad creativa de la arquitectura
Además de sus prestaciones técnicas, las vigas para exteriores de MOSO® Bamboo ofrecían otra ventaja decisiva para el estudio ARX: su versatilidad desde el punto de vista del diseño. Las líneas verticales que recorren fachadas y balcones no solo aportan protección y privacidad a las viviendas, sino que crean un lenguaje arquitectónico que refuerza el diálogo entre los edificios y el paisaje ajardinado que los rodea.
En total, el proyecto incorporó 63.782 metros lineales de vigas para exteriores, un volumen que refleja la importancia que este material adquiere dentro de la propuesta arquitectónica. “Uno de los aspectos más interesantes del bambú es que ofrece a los arquitectos una enorme libertad de diseño sin obligarles a renunciar a las prestaciones técnicas que exige un proyecto contemporáneo. Esa combinación explica que cada vez esté presente en más edificios de referencia», señala Neto.

