España es un país donde la construcción de casas de madera aún dista mucho de otros países del mundo. Hay ciertos mitos infundados que frenan el despegue definitivo de la bioarquitectura y las casas pasivas o bioclimáticas. Lo que pretendemos en este artículo es desmontar algunos falsos mitos que circulan alrededor de las viviendas de madera.

Resistencia al fuego

El fuego suele ser el principal argumento que se esgrime contra el uso de la madera en la construcción. Ante esto, decir que ninguno de los materiales que se utilizan en el mundo de la construcción es ignífugo. Todos reaccionan de una forma u otra ante el fuego.

Otro de los mitos es hablar de que la madera se comporta peor ante el fuego que otros materiales, aunque esto no responde a la realidad. El comportamiento de una vivienda de madera es más resistente y estable que el que se consigue en construcciones realizadas con materiales como el hierro o el hormigón. Sin ir más lejos, el hierro sufre deformaciones a partir de los 450º. Llegado a ese punto, la estructura se colapsa y se hunde. Además, en la construcción de viviendas de madera, se utilizan revestimientos y aislamientos.

También es interesante destacar que los daños ocasionados por el fuego sobre la estructura de madera siempre resultarán menores desde el punto de vista de reparación, puesto que suele bastar la reposición de la zona afectada sin necesidad de actuar sobre otras zonas o, en caso extremo, recurrir al derribo.

Durabilidad y la robustez constructiva

La madera no es sinónimo de fragilidad. Sin ir más lejos, en países del norte de Europa nos podemos encontrar casas de madera con más de 200 años de antigüedad. Si que es importante saber, que como elemento natural, hay una serie de factores que pueden afectarla como son los rayos solares, la humedad ambiental, el agua o el ataque de los hongos, por citar algunos ejemplos. Para evitar esto, la madera suele ser tratada inicialmente, seguido de unos mantenimientos que reducirá el riesgo de deterioro.

Necesidad de un mantenimiento constante

Es evidente que la construcción de madera exige mantenimiento. No es menos evidente que también lo exige cualquier construcción con cualquier otro tipo de material. Aun así, aceptemos que la madera necesite un nivel superior de mantenimiento. En este caso, podemos afirmar que el coste medio de los mantenimientos será sustancialmente inferior al requerido por otros materiales, tanto desde un punto de vista de tiempo como de facilidad de aplicación y costes. De este modo, si analizamos el mantenimiento desde la perspectiva de la rentabilidad, los realizados sobre construcciones de madera suelen ser más ventajosos.

Sobre el envejecimiento, la pérdida de belleza y los factores de riesgo

La elección de la especie de madera es determinante para hacer una prevención correcta de los factores de riesgo. Previendo dichos factores, elegiremos la especie que de forma natural mejor los afronte.

No obstante, y en especial para cuando es difícil una preservación natural -es muy complicado que las sustancias químicas que impregnan el duramen de los árboles sean siempre 100% eficaces-, es sencillo y económico lograr los objetivos de durabilidad, robustez y mantenimiento de las propiedades naturales originales de la madera.

Mantener estas propiedades químicas, físicas y mecánicas originales, así como su belleza natural, se logra aplicando soluciones preventivas, protectoras, revitalizadoras y embellecedoras.

Resistencia y la corrosión

La madera es un material que muestra una elevada dureza y resistencia, que se combina con una característica de flexibilidad única. Esto se traduce en un nivel de absorción de cargas e impactos muy elevado que son imposibles de encontrar en otros materiales. Eso hace que la  madera sea muy apreciada en zonas de alto riesgo sísmico.

Sobre el agua y la humedad

La madera tiene la capacidad de autorregular su grado de humedad interior. Esta singularidad hace que no altere su comportamiento cuando está mojada. En este punto, hay que destacar que sobre todo en maderas exteriores expuestas a la lluvia o nieve, por ejemplo, la aplicación de lasures es muy recomendable, puesto que, a diferencia de los barnices, no crean película superficial. El lasur se aplica a poro abierto, penetrando en la madera y permitiendo la regulación de la humedad por evaporación. Evidentemente, la película que crea el barniz impide esta imprescindible transpiración reguladora y elimina la singularidad autorreguladora y todos sus beneficios.

Sobre la sostenibilidad

No hay duda de que la madera es uno de los materiales más respetuosos con el medio ambiente y sostenible. Es un material totalmente natural, reciclabe y reutilizable que no genera residuos para el hombre o el planeta.

Desde el punto de vista de la arquitectura bioclimática, la madera es el eje central de la construcción y, en consecuencia, el material que mejor la simboliza.

La sostenibilidad y el ahorro energético se logran gracias a los materiales de construcción empleados, al estilo de vida de sus habitantes y a factores clave como la ubicación, orientación, al uso de energías renovables y de otras tecnologías verdes.

Sobre Cedria

25 años después de su fundación en 1994, CEDRIA sigue sustentándose en los mismos pilares que inspiraron a su fundador, el Ingeniero de Montes Joaquín Martín Diéguez: pasión por la madera, amor por la naturaleza y respeto por el Medioambiente.

Manteniendo esta esencia y motivo de ser a lo largo de este tiempo, nuestra historia se ha convertido en una sucesión de innovadoras soluciones tecnológicas que nos han situado como líderes en lasures y barnices de base acuosa, fondos anti taninos, productos basados en la nanotecnología y todo lo concerniente a las novedosas maderas tecnológicas y sus singulares necesidades.

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