La falta de suelo finalista en las principales ciudades, junto al incremento de los costes de construcción y al envejecimiento de buena parte del parque inmobiliario, está haciendo que la rehabilitación y transformación de edificios existentes gane protagonismo frente a la construcción de obra nueva. Para Simplifika Capital, firma especializada en inversión privada y gestión inmobiliaria dentro del sector living, la principal vía para generar valor en buena parte de los mercados urbanos españoles se encuentra actualmente en la adaptación inteligente de inmuebles ya construidos a las nuevas necesidades y demandas.
Esta estrategia queda reflejada en su propia cartera de inversiones, donde alrededor del 75% de los proyectos corresponden a actuaciones de rehabilitación, reforma o reconversión de activos. Aunque la compañía también apuesta por la obra nueva —recientemente ha adquirido suelo para desarrollar dos proyectos hoteleros en Madrid y actualmente trabaja en dos proyectos WIP (work in progress), uno en Madrid y otro en Barcelona sobre una estructura ya existente—, su experiencia, especialización y trayectoria se centran principalmente en la identificación de oportunidades y la transformación de edificios existentes.
Menor coste, plazos más cortos y mayor eficiencia del capital
Aunque el coste por metro cuadrado de una rehabilitación depende del estado estructural del edificio de partida, en términos generales puede resultar inferior al de una promoción de obra nueva. En una reconversión técnicamente favorable, Simplifika Capital estima ahorros del 10%-15% sobre rasante y de hasta el 60%-70% bajo rasante. Al ponderar ambas superficies y evitar una demolición integral, el ahorro total del presupuesto de ejecución por contrata (PEC) puede situarse entre el 20% y el 25%.
A la reducción de costes se suma una ventaja especialmente relevante para el inversor: el tiempo. Una rehabilitación bien planificada suele acortar de forma significativa los plazos de ejecución frente a un desarrollo desde cero, lo que permite adelantar la entrada en explotación y la generación de ingresos y, con ello, mejorar directamente la TIR del proyecto. También se reducen los costes asociados a la demolición y la gestión de residuos y, en determinados casos, es posible conservar una edificabilidad que ya no sería autorizable con el planeamiento urbanístico vigente.
“En un contexto de costes crecientes y exigencias normativas cada vez más estrictas, aprovechar una estructura existente puede cambiar por completo la ecuación económica de un proyecto. No se trata solo de gastar menos: se trata de reducir tiempos, controlar mejor la inversión y poner antes el activo en explotación”, explica Ernesto Villanueva, socio fundador de Simplifika Capital.
Un gran parque obsoleto, pero no todo es transformable
El hecho de que una parte relevante del stock inmobiliario español se construyera antes de 1980 dibuja un amplio universo potencial de activos a actualizar. Sin embargo, Simplifika Capital advierte de que la antigüedad por sí sola no convierte un inmueble en una oportunidad de inversión rentable.
“Nosotros aplicamos un filtro exigente basado en tres condiciones: que la ubicación cuente con generadores de demanda reales para el uso previsto, que la estructura del edificio sea técnicamente viable para su reconversión y que el planeamiento urbanístico lo permita. Ese filtro reduce de forma significativa el universo teórico, pero sigue dejando un mercado muy relevante, especialmente en las grandes capitales, donde coinciden la escasez de suelo y la abundancia de stock obsoleto”, añade Villanueva.
Sostenibilidad y trasvase de capital, otros beneficios
Más allá del impacto económico, reutilizar la estructura de un inmueble evita la huella de carbono derivada de la demolición y del uso de materiales intensivos como el hormigón y el acero, explican desde Simplifika. Se trata de un factor decisivo para la obtención de certificaciones medioambientales, como BREEAM o LEED, que los bancos e inversores institucionales exigen cada vez más para otorgar financiación en condiciones competitivas.
Así, la rehabilitación de activos inmobiliarios ha dejado de ser una opción secundaria para convertirse en el pilar central de las estrategias de inversión más rentables. “En un entorno de mercado exigente, la capacidad técnica para identificar el potencial latente en estructuras obsoletas y transformarlas en productos de alta demanda marca la diferencia entre la simple gestión patrimonial y la verdadera generación de valor añadido”, concluyen desde Simplifika.

