España se encuentra en un momento crucial de transformación en el sector de los centros de datos, impulsado por nuevas exigencias en sostenibilidad y el acceso a la red eléctrica. En el centro de esta transformación se encuentra un proyecto de real decreto presentado por el Gobierno, que introduce una serie de requisitos destinados a fomentar la sostenibilidad energética e hídrica, así como a asegurar la soberanía digital. Este marco normativo, actualmente en fase de tramitación, se presenta como un desafío y una oportunidad para el sector.
Uno de los aspectos clave del nuevo decreto es que los centros de datos con una potencia de acceso igual o superior a 1 MW deberán cubrir al menos el 80% de su consumo eléctrico con nueva generación renovable, hasta que estas fuentes representen el 90% del mix energético español. Este requerimiento podría servir como un catalizador para la adopción masiva de energías limpias, pero también impone un reto a los nuevos proyectos que deberán adaptarse desde su fase de diseño.
La implantación de este nuevo marco plantea una complejidad considerable, especialmente para aquellos proyectos que aún no han obtenido el permiso de acceso a la red eléctrica. Estos deberán integrar las exigencias de sostenibilidad en su planificación económica desde el inicio. Por otro lado, los proyectos que ya cuentan con permisos pero no están conectados se enfrentan al desafío de ajustarse a estos requisitos bajo el riesgo de que sus autorizaciones caducan si no cumplen.
Javier García, socio de GTA Villamagna, destaca que el acceso a una subestación cercana no garantiza el éxito del proceso de permisos, y advierte sobre los riesgos legales que podrían enfrentar los promotores al seguir adelante con la adquisición de terrenos o financiamiento sin resolver primero las cuestiones regulatorias.
La disponibilidad real de capacidad eléctrica se presenta como un factor crítico desde las etapas iniciales de un proyecto. Aunque un terreno podría ser ideal desde el punto de vista urbanístico y medioambiental, problemas como la falta de capacidad de demanda en el punto de conexión o la necesidad de inversiones en infraestructura eléctrica pueden alterar significativamente la viabilidad financiera del desarrollo. Además, las necesidades de energía continua de los centros de datos, en contraste con la naturaleza variable de la producción de energía renovable, como la solar y eólica, podrían complicar la implementación de los requisitos normativos.
Aspectos como la disponibilidad de agua, las regulaciones municipales y ambientales, también juegan un papel determinante. La gestión adecuada del agua legalmente, ya sea a través de redes municipales o captaciones directas, es esencial, así como el cumplimiento de las normativas sobre vertidos, para asegurar la legalidad y sostenibilidad del proyecto. GTA Villamagna subraya la importancia de verificar el cumplimiento con todos los aspectos de planeamiento urbanístico y las licencias municipales pertinentes antes de cualquier compromiso financiero.
Para los proyectos actuales, la entrada en vigor de la nueva normativa implicará una necesaria adaptación. Las solicitudes pendientes tendrán que cumplir con las nuevas exigencias para no perder sus permisos. Este escenario exige a los inversores un cuidadoso análisis legal antes de proceder, revisando las condiciones para la obtención de permisos y evaluación de la viabilidad de la conexión eléctrica.
El impacto de esta nueva regulación será significativo. Podría ordenar y optimizar el crecimiento del sector, siempre que ofrezca la seguridad jurídica necesaria para atraer inversiones. No obstante, el éxito de esta transición dependerá de la habilidad del marco normativo para atraer proyectos viables, evitando crear barreras que desvíen las inversiones hacia otros países de la Unión Europea.

