Uno de los sueños de mi vida siempre ha sido tener mi propia casa. Hace cosa de un par de años lo cumplí. Me mude con mi novia una primavera, decididos a compartir una vida juntos. Compramos lo básico. Que si el frigorífico, que si la cocina, un horno, la cama, una televisión… En fin, ya os lo podréis imaginar. Por el mes de septiembre comenzamos a pensar qué sistema sería el más ideal para calentar nuestra casa. Mi chica y yo tenemos conciencia ambiental y, de hecho, nuestra energía nos la suministran unas placas solares que instalamos en el techo. En la medida de lo posible queríamos evitar utilizar combustibles fósiles, pero no estábamos tampoco muy boyantes de dinero así que estudiamos todas las posibilidades.

¡Decidido! A por la caldera de pellets

Tras hablar con familiares y amigos, y ver unas cuantas calderas de propios y extraños, nos decantamos por una de pellet. Al final la cabra tira al monte, y la verdad que era la opción más eco-friendly y la que más nos gustaba también económicamente. Actualmente el pellet es el combustible más barato frente a los típicos fósiles como el gasoil, y por supuesto, la electricidad. Eso sí, el desembolso de dinero inicial sí que era importante. De hecho, tuve que pedir un crédito online urgente en la típica plataforma que da prestamos de 3000 euros, de 5000 euros… ya que el proveedor de la caldera no me dejaba financiarla.

Antes de adquirirla nos visitó en casa un comercial y un técnico. Nos indicó la caldera ideal para nuestra casa en base a los metros cuadrados y al número de radiadores instalados. También nos explicó cómo realizar las típicas labores de mantenimiento, así como la limpieza normal, la limpieza general y el suministro de pellet. No solo eso. Tal y como pone en mi bio, yo soy un amante de la tecnología. Por eso en mi casa quería el último modelo en calderas. Una caldera que pudiese gestionar con el teléfono móvil e incluso desde la oficina si hacía falta. Como yo decía, una caldera del futuro. Cuánto me arrepiento de esto…

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Oh, oh…

Pues una vez hechas las presentaciones, solo quedaba probarla. La caldera, la primera noche funcionó… mal. Vamos, no funcionó. Al rato de estar encendida, aparecía un error en el display indicando que no tenía pellet o que estaba sucia. Sí, ya sé que son dos cosas totalmente distintas pero en mi caldera ambas cosas muestran el mismo error. Llamé y me dijeron que era normal, que hay veces que las calderas vienen sucias. Al siguiente día llega un técnico y la limpia.

Al siguiente día la enciendo y, parece que funciona bien, aunque veo que los radiadores no calientan demasiado. Llamo, y me dicen que es normal, que la caldera tiene que hacer su propio rodaje. Tras una semana funcionando «a medio gas» veo que me aparece otro error distinto. Un error que indica que no llega al máximo de temperatura para calentar el agua de los radiadores. ¿Lo peor? Este error no aparece todas las veces, por lo que no puedo demostrárselo fielmente a los técnicos.

Además, este error se intercalaba a veces con el de limpieza y/o falta de pellet que os he descrito antes, cuando la caldera estaba a rebosar de pellet y totalmente limpia. Resumiendo, en cosa de dos meses los técnicos vinieron a mi casa alrededor de 9 o 10 veces. No os podéis imaginar lo harto que estaba de la situación y lo arrepentido que estaba de la compra. Además, como os he dicho, tampoco tenía mucho dinero y cada una de las «pruebas» gastaba pellet. Estaba desesperado.

Hasta aquí hemos llegado…

Hasta el día que explote y decidimos mi novia y yo poner una hoja de reclamaciones en donde habíamos comprado la caldera. Yo simplemente quería una caldera que funcionase bien, sin tanta tecnología, sin tantas alertas, sin tantos sensores… Simplemente una caldera que se le echase pellet y diese calor. ¿Era tanto pedir?

Cuando llegamos a la oficina solicitamos o bien, el cambio por una caldera nueva, o bien, el importe que habíamos pagado. Apunto de firmar nos convencen y nos indican que van a revisar la caldera a fondo con técnicos especializados de la marca. Confiamos en su palabra.

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Al día siguiente, vinieron todos los técnicos y estuvieron mirando la caldera de arriba a abajo. Después de unas cinco horas de inspección se percataron de que había un precinto en un agujero donde no debía. Esto hacía que la caldera no alcanzase la temperatura necesaria y por eso provocaba toda esa legión de errores. Fue quitar el recinto y comenzar a funcionar como es debido.

Conclusiones

Lo mejor que pude hacer fue comprar la caldera en un sitio de confianza y cercano. La verdad, no sé que podría haber pasado si la caldera la hubiese comprado en Internet. Tal vez, hubiera desistido y hubiera adquirido una normal.

¿Con toda esta historia que quiero decir? Pues que, a la hora de comprar una caldera de pellet…

  • Cómprala en un establecimiento de calidad. Si además son expertos en la marca de la caldera que vas a comprar, mejor que mejor.
  • Pregunta, pregunta y pregunta. No solo al establecimiento, si no a personas que sean clientes suyos para ver si de verdad son de calidad.
  • No te líes. Compra una caldera simple y totalmente funcional.
  • Procura comprar pellet de calidad. Pasarás por muchos pellets hasta encontrar aquel que no deje tanta ceniza.
  • Haz un mantenimiento periódico de tu caldera y no lo dejes.

Te preguntarás, ¿qué piensas a dia de hoy? Actualmente estoy contento con mi caldera. Es fiable y salvo algún pequeño error, funciona con normalidad. Pero conozco a gente que lo ha pasado fatal con su caldera. Gente que compró la caldera a unos fontaneros y después estos no tenían ni idea del mantenimiento de la misma. Esa gente tuvo que abandonar el barco y comprar una caldera convencional de gasoil.

Por eso mismo, si vas a adquirir una caldera de pellets, asegúrate de hacerlo en un establecimiento experto.

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