Reformar una vieja casa para darle un toque más moderno no siempre es fácil. Las ideas las podemos tener en nuestra cabeza, pero hacerlas realidad ya es otra cosa. También hay ocasiones en las que no se consigue detectar las cosas a mejorar o que necesitan ser cambiadas. En estos casos, lo mejor es entrar en contacto con el problema para conocer a ciencia exacta que es lo que se necesita. Es el caso de la reforma de la que hoy os vamos hablar, una reforma realizada sobre una casa del año 1967 donde un arquitecto y una diseñadora estuvieron viviendo durante todo un año para ver la mejor posibilidad a la hora de reformarla.

Un año viviendo en su interior

El arquitecto Theo Reitsema y la diseñadora de interiores Stephanie Weitering, son los protagonistas de esta historia. Este matrimonio tuvo que hacer frente a una reforma de una casa construida en el año 1967 y que, como no podía ser de otra forma, contaba con un diseño algo anticuado. Para llevar a cabo dicha reforma, lo que decidieron fue instalarse en ella durante un año para poder detectar de primera mano los cambios que habría que realizar para conseguir un diseño moderno.

La casa en sí cuenta con dos niveles. El inferior se encuentra cubierto de un estuco oscuro. Para subir al primer nivel, hay que hacerlo por un pequeño camino que cuenta con una original escalera formada por grandes bloques de piedra que dan acceso a la puerta principal.

Fachada de cristal

Si nos centramos en la planta principal, lo que más nos llamará la atención es la fachada de cristal que nos encontramos en uno de sus extremos. Esto permite que tanto la cocina, como el salón y el comedor, cuenten con unas bonitas vistas al jardín. El resto de la fachada de esta planta principal, está forrada de madera.

En su interior, nos encontramos con un estilo minimalista donde el blanco ha sido el color elegido para crear una sensación de mayor amplitud. Se ha apostado por acabados brillantes que permiten reflejar todo el interior gracias a la luz natural.

Detrás de la sala de estar, de la cocina y el comedor, nos encontramos otra sala que han bautizado con el nombre de “The Garden Room”. Esta habitación es más oscura y acogedora. Cuenta con una chimenea moderna, un banco envolvente y paneles de madera. Las puertas plegables se abren al exterior creando una transición suave entre la habitación y el jardín exterior.

En esta otra imagen, podemos observa como las puertas correderas permiten la comunicación entre el comedor y el jardín exterior.

¿Qué os ha parecido la reforma llevada a cabo sobre esta casa? Animaros y compartir con todos nosotros vuestros comentarios. ¡Os estamos esperando!

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