Construcción consciente, una nueva tendencia que llega para quedarse

La construcción consciente es un nuevo término que se acuñó durante la presentación de la feria Edifica 21 el pasado mes de junio, un término que viene a hacer referencia a la construcción del futuro, una forma de edificar donde se debe premiar el cuidado del medio y el uso de materiales que sean respetuosos. Solo de esta forma se podrá conseguir una construcción consciente. Lo que se busca es que esta tendencia no sea algo pasajera, sino que llegue para quedarse.

La pandemia ha sido el punto de inflexión a partir del cual gran parte de la población ha percibido lo importante que es vivir en un hogar adecuado. “Una construcción consciente tiene que aportar calidad, ser sostenible y sobre todo cuidar al usuario”, declara Manuel Medina, presidente del Consorcio Passivhaus. Así como los materiales cada vez son más eficientes y fuertes para soportar cualquier inclemencia, también deben ser de calidad y que ayuden a una mejora vital tanto del usuario como del planeta.

Construcción responsable

La nueva forma de construir debe ser consciente y responsable ya que ello ocasiona un beneficio para todos. Durante muchos años se ha construido pensando sobre todo en la técnica y en lo meramente material y se ha olvidado de otras cuestiones intrínsecas a la construcción como el ser humano y la tierra. Ahora, con el avance del cambio climático y la crisis, parece ser que esta desconexión llega a su fin y se está tomando consciencia de que hay que hacer cambios.

Hay que estar muy pendientes del medio ambiente y del cuidado de la tierra. Hay que utilizar el clima y los recursos naturales del entorno e incorporarlos como una parte de la estrategia de diseño, logrando así espacios estéticamente atractivos y herméticamente confortables. En definitiva, fomentar la bioconstrucción y la ecoarquitectura, y ello dará paso a una construcción consciente que retorna salud y bienestar.

“La construcción consciente pone en el foco en las personas, no solo desde el punto de vista de la eficiencia y de la salud sino también por todo lo que significa vivir dentro de un edificio, ya que pasamos el 80% de nuestro tiempo dentro de ellos”, declara Guillermo Hornero, miembro de la Junta del Consorcio Passivhaus. Si a la hora de construir se tiene en cuenta el entorno y la persona, se valora y se analizan las decisiones desde un punto de vista holístico y se crea así una «Construcción consciente». “Una arquitectura consciente es la que unifica todo y nos da la oportunidad de lograr un objetivo importante que es cuidar de las personas”, añade Hornero.

Y es que la construcción es un eslabón más del engranaje mundial y es parte importante de las causas del cambio climático. Si se construye en consecuencia y se reflexiona, la relación es directa y reducimos el impacto climático ya que el respeto por el entorno natural debe ser un movimiento de vital importancia en la sociedad. “Desde el Consorcio Passivhaus vemos claramente que tendemos a la construcción consciente porque es una evolución hacia la construcción sostenible, saludable y eficiente, tres conceptos que van unidos y son de máxima importancia en el sector de la construcción” afirma Carlos Hernández, vocal del comité de Public Affairs del Consorcio Passivhaus.

Recordemos que la construcción ecológica y eficiente, se empezó a realizar a pequeña escala por el interés e inquietud de algunos usuarios y por suerte esto ha cambiado y ya es parte del panorama general de la construcción del país. Y es que esta forma de construir ha llegado para quedarse y hay que otorgarle el lugar que le corresponde ya que aporta cosas muy positivas tanto para el ser humano, que disfruta del edificio a la par que vive de forma saludable, como para el entorno natural. Todo apunta a que las prácticas de la construcción ecológica se van convirtiendo en un estándar clave en las próximas décadas dado el estado del planeta.

La construcción consciente debe tratar de “no generar ni malgastar más recursos de los que positivamente vamos a conseguir, ser capaces de limitar esos impactos negativos favoreciendo los positivos”, confirma Oscar del Río, vicepresidente del Consorcio Passivhaus. Es por ello por lo que ahorrar recursos como el agua o la electricidad para reducir costes y la huella ambiental es la base de apostar por proyectos sostenibles en pro de la construcción consciente. Hay que valorar todo lo que envolverá el proyecto ya que “la construcción consciente debe aportar valor añadido al edificio para la construcción, para la sociedad y para el usuario”, declara Antonio Domínguez, secretario general del Consorcio Passivhaus.

En definitiva, la construcción consciente valora las necesidades y posibilidades del mundo de la construcción en general y para hacerle frente se deben aunar todo tipo de políticas y tecnologías que den respuesta a las necesidades que demanda la sociedad actual. Es casi seguro que 2022 tendrá una creciente demanda en lo que se refiere a proyectos sostenibles y cada vez más conscientes ya que los usuarios están muy implicados en el cuidado del medio ambiente y lo que ello comporta para el bienestar humano.

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